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Régimen de Visitas


Cuando estamos frente a una instancia de divorcio nos encontramos con el conflictivo paso de establecer para el progenitor no conviviente un Régimen de Visitas que puede  representar una pulseada feroz por el tiempo y las maneras de su goce. Cuando hubo de por medio situaciones críticas que llevaron a la disolución del vínculo, por lo general la parte que quedará con la tenencia del menor tratará de poner o imponer las pautas de tal régimen, retaceando el derecho de visita del no conviviente.

Establecer un régimen de visitas entre menores y padres no convivientes, en sus formas y frecuencias, es, según mi experiencia en el estudio, uno de los aspectos mas ríspidos de toda negociación, pues está en juego el tiempo que veremos a nuestros hijos y que seguramente nos resultará siempre escaso en virtud de la falta de cotidianeidad en el trato de la que se gozaba antes del divorcio. El no conviviente siente la gran pérdida de los pequeños eventos que producen los niños cada día, desde que el niño se despierta y recurre a algún de sus padres en busca de alimento, o requiere su atención proponiendo juegos o pequeños mimos. El primer diente, la nota en un colegio, un cumpleaños, una actuación en fecha patria, las fiestas de fin de año , el período de vacaciones, etc. etc.  En fin importantes y simples actos cotidianos que se perderán por no estar allí cuando tanto sigue ocurriendo. Cuando hay que acordar un régimen hay que ser solidarios para determinarlo y pensar que solo el niño resultará dañado si retaceamos su contacto con su otro progenitor o dejamos de visitarlo cuando nos espera ansiosamente. Es vital para el niño tener un tiempo mínimo de convivencia con el progenitor no conviviente  pues hace a su formación integral y al estado de felicidad al que todos los seres tienen reconocido derecho .El niño no debe ser una moneda de cambio, en el  régimen no debe cederse para negociar , solo debe atenderse en su determinación el exclusivo interés y bienestar  del menor y solo en eso.

Es muy frecuente, mas de lo deseable, que cuando la madre (generalmente la que queda con la tenencia del menor) advierte que en la vida de su ex cónyuge interviene una nueva pareja, se constituya en juez celoso e implacable respecto de la integridad moral y ética de esta última y comience a retacear el tiempo y la forma de las visitas del  padre al menor, hasta suspenderlo totalmente, sobre todo cuando se acordó el pernocte de un día para otro en el domicilio del padre. Configurándose el IMPEDIMENTO DE CONTACTO. Aquel acuerdo  que hasta ese momento parecía andar sobre los rieles de la comprensión, degenera en una guerra abierta y decidida  suspendiendo todo  contacto y sumergiendo al menor en la creencia de que ha dejado desear amado sin causa.

En ocasiones, cuando se elaboran los acuerdos para las visitas, se suele bosquejar en principio un Régimen “amplio”. Pues hay una armonía de criterios de las partes y “está todo bien”. Pero en el transcurso de las distintas negociaciones, por ejemplo establecer cuota alimentaria o una conflictiva partición de los bienes, o la existencia de un tercero hacen surgir poco a poco diferencias que provocan resentimiento y el rehén de esa situación termina siendo el menor , por lo tanto comienza a recortarse el Régimen de Visitas hasta llegar a suspendérselo totalmente, ( aunque la Ley prohíbe  suspender el contacto si no median causas que pongan en peligro al niño)) con el consiguiente daño en la psiquis del niño que está ajeno absolutamente a todo lo que ocurre. Recomiendo que se empiece acordando un Régimen pautado en sus formas y en la frecuencia, para luego, con el transcurso de los acontecimientos se amplíe por medio de otro convenio o simplemente a través de la experiencia diaria, pero teniendo como premisa que rige el que se estableció y frente a eventuales desacuerdos a ese régimen se volverá, para recomenzar. También debo decir que estas crisis van aliviándose y van operándose pequeños cambios en el progenitor conviviente que  va comprobando los daños que se registran en el niño con la privación de contacto y se va reanudando o retomado el régimen en forma y frecuencia. Para que estos cambios se vayan produciendo habrá que ir construyendo un diálogo  reflexivo y poniendo la mejor voluntad para revertir. Es cierto que puede haber causas intrínsecas que instalen resentimiento entre los progenitores pero también es cierto que el menor no ha contribuido en modo alguno.

Pensamos, sin lugar a dudas que el tema que nos ocupa El Acuerdo de Régimen de Visitas, es la piedra basal de la armonía que debe reinar en ex pareja que, si bien se ha divorciado o desea hacerlo, deberá seguir triangulando su relación por el feliz hecho de ser padres. Nuestro estudio pone toda su energía y su idoneidad en ocasiones de negociación por Régimen de Visitas, ofreciendo a su vez  cobertura psicológica a través de su equipo interdisciplinario  para dotar a las partes de la contención que en esos momentos seguramente necesitan. 

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EPOCA CRITICA: FIESTAS DE FIN DE AÑO Y CUMPLEAÑOS

Se da una situación por demás peculiar en las fiestas cercanas al fin de cada año, y la disputa sobre con quién pasará  el menor nochebuena/navidad y fin de año y principio del siguiente.

Todas las variantes imaginables son pocas, ante las requisitorias que se producen en cada grupo familiar, razón por la cual no existen parámetros ni estadísticas.

Hay quienes pretenden "tener" a los chicos consigo en la nochebuena, cediendo el día de navidad a partir del medio día, para "acordar" como moneda de cambio que estén con el otro/a la noche del 31 de diciembre y "tenerlos" el 1° de enero a partir de las 12 hs.

Hay quienes pretenden "tener" a los chicos consigo nochebuena y navidad, acordando que estén con el otro fin de año completo incluido el primero de enero feriado.

Hay quienes quieren estar en ambas festividades con los menores y "pelean" por obtener una visita hasta las 22 hs. para llevarlos a la otra casa y viceversa en la otra fecha.

En fin, nos encontramos con cuestiones que podrían ser atendibles cuando se trata de grupos familiares que vivan en la misma jurisdicción. Los problemas ocurren cuando uno vive v.gr. en Lanús y el otro en Tigre y carecen de medios de movilidad y que aunque los tuviesen no se podría dar el último supuesto enunciado porque no habría tiempo de retornar y se la pasaría viajando.
  
Lo peculiar es que, en las proximidades de las fiestas la gente se transforma por causas diversas: nostalgia; soledad; agresividad; egoísmo: envidia; resentimiento  etc... y se producen actos no previstos, como el de "fugarse" con los hijos a lugares distantes; no reintegrarlos en la fecha convenida y hacerlo más tarde; quedárselos en ambas fechas; perpetrando el IMPEDIMENTO DE  especulando con la proximidad de la feria judicial.

En caso de tener un régimen de visitas  judicialmente homologado
, deberá hacérselo valer, y en la ocasión que haya negativa de entregar a los menores por parte del que convive con ellos, el afectado deberá hacer la denuncia correspondiente en Comisaría por violación a la Ley 24.270.

Debe comprenderse la importancia que tiene seguir los pasos procesales previstos para la fijación de un Régimen de Visitas. Ya sea dentro de un expediente de divorcio, o como juicio independiente, pues muchas veces se trata de una pareja que solo convive (no están casados) y han tenido  hijos  en común,  con el tiempo se desvinculan y no se encara el tema de un régimen de visitas pactado y homologado, quedando en “el aire” y desarrollando un régimen inestable “amplio” y sometido a los vaivenes de esa relación conflictiva por la ruptura. O lo que es peor se corta el contacto del niño con el padre que se retira de la casa perdiendo la cotidianeidad con él.

Se ve mucho en la consulta diaria, que las partes acuerdan llevar adelante un régimen amplio, en virtud de no haber aparentemente motivos para el desacuerdo, reina armonía  y buena voluntad, pero lamentablemente, ante el primer roce o desinteligencia por la parición en escena de un tercero por ejemplo o por problemas de aporte alimentario, comienzan los tironeos que tienen a los hijos como principales víctimas y de esa manera todos  pierden. Puede parecer descortés en principio iniciar una “negociación “para  acordar un régimen prolijo y con determinación de días y frecuencia y posibles pernoctes, pero con el transcurso del tiempo es lo más recomendable, pues otorga seguridad a los menores que podrán adaptarse un poco mejor a la circunstancia de una separación y a la pérdida de la cotidianeidad con uno de sus progenitores.

El aspecto que más preocupa a la mamá al tener que planificar un Régimen de Visitas es con quien compartirá el menor su estadía con el padre. Cuando aparece una tercera persona, que convive o no con el que goza del Régimen, se presentan inquietudes e interrogantes que si no están lo suficientemente claros dan lugar a la reticencia para cumplir con el acuerdo establecido. El espíritu que debe reinar en todo momento al  cumplirse con lo convenido debe ser el de colaboración, evitando toda confrontación que terminará con el desarrollo normal del Régimen.

La situación laboral muchas veces atenta contra la regularidad en el retiro del menor, pero también es frecuente ver en la consulta , los retrasos o simplemente la “deserción” que deja a los menores sumidos en la angustia y la decepción ante la espera en vano del progenitor , generándoles un síndrome de abandono muy difícil de revertir.

Muchas veces los aspectos económicos ( cuota alimentaria) atentan contra la continuidad del régimen….. Si no me da la cuota no se lleva e nene… O … si no me permite ver al nene no le pago nada la cuota…. aplicándose  un sistema de premio castigo, avanzando sobre un derecho del niño en cuanto a tener contacto con el no conviviente y recibir aquello que le es esencial como persona. Queremos castigarnos entre adultos y terminamos castigando al niño que nada ha hecho para ser el blanco final del desacuerdo SI HAY ALGO SEGURO , ES SU ABSOLUTA INOCENCIA

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